La formación en la cantera y los éxitos de la Selección Española de Fútbol masculina y femenina.
Cada vez que una selección española consigue una medalla o se proclama campeona, la atención se centra, lógicamente, en los jugadores, las jugadoras y el cuerpo técnico que han logrado ese éxito. Sin embargo, pocas veces se habla de dónde comenzó realmente ese camino, en las canteras de formación.
Mucho antes de vestir la camiseta de la selección, esos deportistas aprendieron a controlar el balón, pasar, defender, interpretar el juego y trabajar en equipo gracias a entrenadores que dedicaron años a su formación. Un trabajo discreto, constante y casi siempre alejado de los focos, pero absolutamente imprescindible.
Formar antes que competir.
Como Entrenador Nacional de Fútbol UEFA A por la RFEF, siempre he defendido que la formación va mucho más allá de enseñar sistemas o preparar partidos. En las categorías de base se construyen los fundamentos técnicos y tácticos, pero también los hábitos de trabajo, la disciplina, la toma de decisiones y los valores que acompañarán al jugador durante toda su carrera deportiva.
El objetivo no debe ser ganar un campeonato en categoría alevín, infantil o cadete, sino ayudar a que cada jugador alcance su máximo potencial años después.
La verdadera victoria de un entrenador de cantera no siempre llega un domingo. A veces llega diez años más tarde, cuando uno de aquellos niños o niñas debuta en una categoría nacional o es convocado por una selección autonómica o por la Selección Española.
El éxito de España no es casualidad.
Los magníficos resultados que vienen obteniendo las selecciones españolas, tanto masculinas como femeninas, así como las categorías inferiores, son la consecuencia de muchos años de trabajo bien hecho.
España dispone de un modelo de formación reconocido internacionalmente, sustentado en el esfuerzo de clubes, federaciones y cientos de entrenadores que, cada semana, dedican su tiempo a mejorar a miles de jóvenes futbolistas.
El valor del entrenador de formación.
Durante mi trayectoria he tenido la oportunidad de formar a numerosos jugadores y jugadoras en etapas decisivas de su desarrollo. Algunos continuaron disfrutando del fútbol como aficionados; otros llegaron a competir en categorías nacionales e incluso a formar parte de programas de tecnificación y de las distintas selecciones autonómicas.
Todos ellos tienen algo en común: el aprendizaje comenzó mucho antes de que aparecieran los resultados.
Eso confirma una idea que nunca deberíamos olvidar: un entrenador de cantera no trabaja para el presente, sino para el futuro.
