jueves, 29 de enero de 2015

LOS PRINCIPIOS DEL ENTRENAMIENTO DEPORTIVO

LOS PRINCIPIOS DEL ENTRENAMIENTO DEPORTIVO.
Los principios se relacionan entre sí y garantizan la aplicación correcta de todo el proceso de entrenamiento. Los principios de entrenamiento deportivo están construidos sobre las bases de principios pedagógicos de carácter general que condicionan cualquier proceso de enseñanza y aprendizaje.


Principio de participación activa y consciente del entrenamiento.
Preparación y conducción del entrenamiento de manera conjunta. Entrenador – Deportista de manera que éste conozca el por qué y el para qué del entrenamiento.

Principio de desarrollo multilateral.
Una base multilateral amplia de desarrollo como requerimiento básico para alcanzar un nivel altamente especializado en el futuro.

Principio de especialización.
El organismo se adapta al tipo de actividad al que se expone. Basado en un sólido desarrollo multilateral.
Ejercicios específicos provocan cambios funcionales, morfológicos, técnicos, tácticos y psicológicos, relacionados con la especialidad deportiva que se entrena.
Principio de individualización.
El organismo “es un todo” indisoluble. Cada persona responde de forma diferente al mismo entrenamiento por alguna de estas razones: Herencia, maduración, nutrición, descanso – sueño, motivación e influencias ambientales.

Principio de variedad.
Evitar la monotonía y el aburrimiento, manteniendo el mismo efecto de entrenamiento estimula el aprendizaje.
Variar el entrenamiento a través de los ejercicios y la metodología a utilizar.
Evitar la improvisación.
Principio de sobrecarga o umbral.
Capacidad del individuo o desarrollada por el entrenamiento, que va a condicionar la intensidad del estímulo para que se puedan producir adaptaciones.
Cada persona tiene un “umbral individual” de esfuerzo determinado, así como un “nivel máximo de tolerancia”.
 
Principio de progresión.
Aumentar las cargas de entrenamiento en función del nivel de rendimiento del deportista y edad deportiva: Días de entrenamiento a la semana; Tiempo de entrenamiento; Número de partidos/temporada; Aumento de la intensidad del trabajo físico.
Sólo el incremento gradual del esfuerzo logra mejorar las posibilidades orgánicas de entrenamiento, y por ende, la capacidad de rendimiento deportivo. La adaptación sólo se produce si el estímulo es suficientemente intenso como para incitar las funciones de adaptación.
 

Principio de calentamiento y vuelta a la calma.
Es obligatorio llevarlo a cabo en todas las sesiones. Los efectos del calentamiento previo al entrenamiento y la finalización de este volviendo a la calma, previene lesiones, prepara al deportista fisiológica y psicológicamente, favorece la recuperación para la próxima sesión.
En definitiva, mejorar el rendimiento.
Principio de reversibilidad.
Los efectos del entrenamiento son reversibles. Lo que cuesta un tiempo determinado conseguir se puede perder con facilidad.
Especial atención a los periodos de inactividad.
Emplear un tiempo en recuperar lo perdido y no para la mejora que vendrá después.

Principio de especificidad.
El rendimiento mejora más si el entrenamiento es especifico sobre los grupos musculares, sistemas energéticos, gestos deportivos, etc.
“Correr no es la mejor preparación para nadar y viceversa”
Principio de continuidad.
Los estímulos de entrenamiento deben repetirse de forma continuada para lograr mejorar el rendimiento.
Relación óptima entre Trabajo / Descanso.
Siguiente estímulo en el pico de la supercompensación.
Cada Cualidad física tiene un tiempo de recuperación específico.
 
Principio de supercompensación.
Cuando un individuo es sometido a un esfuerzo, su nivel de rendimiento se ve reducido.
Tras un periodo de recuperación, el individuo no solo recupera su grado de rendimiento anterior, sino que durante un breve periodo de tiempo este nivel se ve aumentado.
 

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